Aumentar los impuestos o controlar la elusión/evasión: ¿una disyuntiva?

Según el Diccionario de la lengua española, una «disyuntiva» es una alternativa entre dos cosas, por una de las cuales hay que optar.

En el debate sobre cómo mejorar la recaudación fiscal en Chile, se ha planteado la siguiente interrogante: ¿es más efectivo aumentar los impuestos o controlar la elusión y evasión fiscal? Este dilema ha ocupado un lugar central a propósito de la llegada del nuevo Director Nacional del SII Javier Etcheberry, quien ha declarado su interés en concentrar esfuerzos en controlar la elusión y evasión, especialmente en un contexto donde la equidad y la eficiencia del sistema fiscal y del gasto público son temas de creciente preocupación.

Aumentar los impuestos: beneficios y desafíos

La idea de aumentar los impuestos parte de la necesidad de generar mayores ingresos fiscales para financiar mejores servicios públicos, infraestructuras y programas sociales. Además, un sistema tributario más progresivo puede ayudar a reducir las desigualdades económicas, asegurando que los sectores de mayores ingresos contribuyan de manera proporcional a sus ganancias.

De momento no es posible predicar la progresividad del sistema tributario chileno, por lo cual hay una razón poderosa para insistir en mejorar la legislación tributaria.

Sin embargo, esta medida no está exenta de desafíos. Los aumentos impositivos pueden desincentivar la inversión y el emprendimiento, afectando negativamente al crecimiento económico, cuestión que también ha recalcado el propio nuevo Director del SII. Las empresas, en busca de menores costos fiscales, podrían trasladar sus operaciones a países con políticas tributarias más favorables. Además, una mayor carga impositiva sobre los ciudadanos puede generar descontento social y resistencia, aún más frente a los recientes y no tan excepcionales episodios de corrupción de recursos públicos.

Controlar la evasión y elusión: ventajas y obstáculos

Por otro lado, el control de la evasión y elusión fiscal representa una alternativa atractiva. La evasión, que en general es la omisión intencional del pago de impuestos, y la elusión, que es el uso de estrategias legales para reducir la carga tributaria, son prácticas ilegítimas que disminuyen considerablemente los ingresos del Estado.

Al respecto, el Estado no puede ser «cómplice pasivo» de este flagelo, y tiene el deber de controlarlo, con las herramientas normativas que actualmente dispone, sin perjuicio de la necesidad de hacer mejoras a las facultades y procesos de fiscalización del SII.

Fortalecer los mecanismos de fiscalización del SII podría aumentar significativamente la recaudación sin necesidad de subir los impuestos. Esto incluye la modernización de los sistemas de monitoreo, el uso efectivo de diversas normas que ya existen como las normas sobre justificación de inversiones, la contratación y capacitación de más personal, la implementación de tecnologías avanzadas para detectar irregularidades, incluyendo la IA, y por qué no, una revisión de alternativas de tributación simplificadas que ¡realmente sean simplificadas! para hacer atractiva la formalización de aquellos contribuyentes no enrolados. Una fiscalización más estricta asegura que todos los contribuyentes cumplan con sus obligaciones, promoviendo la equidad y la justicia fiscal.

Sin embargo, mejorar la fiscalización también presenta desafíos. Requiere una inversión considerable en recursos y tecnología, así como una actualización constante de la normativa para cerrar lagunas legales que facilitan la elusión, cuestión que requiere de una actividad legislativa constante, pero que no implique un riesgo de modificación constante de la estructura del sistema tributario, pues ello representa un riesgo a la certeza jurídica, además de atemorizar la inversión. Asimismo, una fiscalización intensiva pudiera ser vista también como una especie de persecución que además pueda prestarse a abusos y significar un entrabamiento a la actividad empresarial.

Buscando un equilibrio

La solución a esta disyuntiva probablemente no radique en elegir entre una opción u otra, sino en encontrar un equilibrio que combine ambas estrategias. Una reforma tributaria integral debería considerar algunos ajustes en las tasas y bases impositivas, pero tanto o más importante es mejorar un sinnúmero de injusticias en los tributos, asegurar una mayor progresividad, junto con un fortalecimiento de los mecanismos de fiscalización para reducir la evasión y elusión, siempre con respeto a los derechos de los contribuyentes.

Además, es crucial fomentar una cultura de cumplimiento tributario, donde los contribuyentes comprendan la importancia de sus contribuciones para el bienestar común. Esto puede lograrse a través de campañas de concientización y educación fiscal, desde los colegios.

Conclusión

En conclusión, Chile enfrenta un desafío significativo en su esfuerzo por mejorar la recaudación fiscal y asegurar la equidad y eficiencia de su sistema tributario. Tanto el aumento de impuestos como el control de la evasión y elusión presentan ventajas y obstáculos. La clave está en implementar una combinación de medidas que permitan alcanzar un equilibrio adecuado, fortaleciendo las finanzas públicas sin comprometer el crecimiento económico ni la justicia social. Especialmente será necesario establecer controles más eficaces sobre el gasto público, a fin de no derrochar recursos recaudados vía impuestos, en lugar de beneficiar a quienes realmente lo necesitan.

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